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Se podría afirmar que El Pueblo Español es uno de los primeros parques temáticos del mundo, un Disneyland antes de Disneyworld, superando a la atracción turística norteamericana en términos de rigurosidad histórica, arquitectónica y urbanística. El mismo Michael Eisner, presidente de Walt Disney de 1984 a 2005, afirmó que el Poble Espanyol inspiró los parques temáticos de Disney.

El Patio del Farolillo

El pueblo de todos los pueblos

Concebir y construir una pequeña urbe donde casas, calles, plazas y patios de distintos lugares de España –siendo España un país con un patrimonio arquitectónico de lo más variado– convivan en equilibrio no es tarea nada fácil. Conseguir que una calle andaluza desemboque en una plaza aragonesa o que dos torres de Ávila abran a una plaza mayor de Castilla la Mancha en la más absoluta armonía, requiere de mucha profesionalidad y talento. Pero ese fue el objetivo: En una época en que viajar era complicado para la mayoría de los ciudadanos, el Pueblo Español permitía a sus visitantes recorrer rincones de toda España en tan solo media hora. Entre 1927 y 1928, cuatro catalanes se las ingeniaron para hacer de esta ambiciosa idea una realidad.

Dos arquitectos, un pintor y el agitador cultural del momento

Miguel Utrillo fue un personaje fascinante que protagonizó la escena cultural del país. Polifacético –ingeniero, pintor, cartelista, dibujante, promotor artístico, periodista– se convirtió en el alma de muchas aventuras culturales del momento. Entre otras cosas, formó parte del epicentro del Modernismo Catalán junto a Rusiñol y Ramon Casas; promovió el emblemático bar y punto de encuentro intelectual Els quatre Gats; e ideó, junto al arquitecto Puig i Cadafalch, el Spanish Village para la montaña de Montjuïc, proyecto que ya había planteado al alcalde de la ciudad, años atrás, en el contexto de la anterior Exposición Universal del 88. A finales de 1927, a bordo de un coche Hispano Suiza, Utrillo, junto a los constructores y arquitectos, Ramon Reventós y Francesc Folguera, y el pintor Xavier Nogués, emprendió un viaje por toda la península para documentarse exhaustivamente. Durante los meses de septiembre, octubre y noviembre estos cuatro profesionales visitaron unas 1.600 poblaciones y anotaron, fotografiaron y dibujaron los edificios que les parecieron más adecuados para el futuro Pueblo Español de Barcelona.

Proyectos efímeros para la posteridad

Como cualquier otra construcción levantada para una Exposición Universal, el Pueblo Español debía ser demolido tras el evento. Debido a ello, lo lógico era construirlo de materiales más ligeros y efímeros pero el arquitecto Noguera se opuso –cosas de la excelencia– y obligó a usar materiales de mayor calidad. Tras el portentoso éxito del Pueblo Español y las innumerables elogios recibidos desde todas partes se decidió mantenerlo en pie. Otros casos que han gozado de la misma suerte son la Tour Eiffel o el Atomium de Bruselas.

Artesanos catalanes y rasgueos de guitarra andaluza

Santiago Rusiñol, al ser entrevistado para el Diario de la Exposición, afirmó:
“El pueblo Español es sencillamente divertido y admirable. La unidad del país es un hecho en este recinto cordial donde todos los valores arquitectónicos se funden bajo lo pintoresco y cordial. Aquí trabajan catalanes en la calle de Mercaders y se oyen rasgueos de las guitarras del pueblo andaluz.”
El Patio del Farolillo

El barrio Andaluz

Las callejuelas empedradas y plazas, las paredes encaladas llenas de geranios, los pozos, las rejas en ventanas y balcones conforman el barrio andaluz y cumplen con el objetivo primigenio que sus creadores no olvidaron: Crear un ambiente de autenticidad y carácter andaluces. Un objetivo que priorizaron a la réplica de monumentos relevantes o grandes edificaciones del Sur de España, que evidentemente las había y de sobras. Esta decisión fue acertadísima porque otorgó al barrio lo que a un barrio de verdad no puede faltarle: Vida.

El patio del Farolillo

En aquellos años Barcelona hervía de una actividad flamenca digna de ser envidiada por otras ciudades andaluzas. Con la celebración de la exposición Universal dicha actividad se intensificó y los amantes de este arte se desplazaban cada día a Montjuïc, al Pueblo Español y con especial fervor al Patio del Farolillo. Josep María de Sagarra, en su Vida privada, escribió: “Las cenas del Ambassadeurs, de la Rosaleda, de Miramar, y los más económicos del Hostal del Sol y de la Pérgola, junto con el vino y las almendras tostadas del Patio del Farolillo, dilataron la inconsistencia gástrica del país. Todo el mundo que tenía cinco duros, y aunque no los tuviera, iba a Montjuïc”. EL Patio del Farolillo se convirtió en un punto de encuentro, en una fiesta flamenca diaria. Aristócratas catalanes, intelectuales, artistas plásticos y reconocidos flamencos acudían día a día, pero también muchas personalidades relevantes –duques, marqueses, embajadores–¬ de otros países –Francia, Italia, Alemania– no se lo quisieron perder.

¡Va para usted, Señor Rey!

Para el Tablao de Carmen, el patio del Farolillo es un emblema de la época dorada del flamenco en nuestra ciudad. Este pequeño patio cordobés –posteriormente conocido como el Patio de Carmen– siempre será recordado como el lugar donde Carmen Amaya, siendo niña y rodeada de su familia, bailó delante del Rey Alfonso XIII con motivo de la inauguración de la Gran Exposición Universal que cambió para siempre la montaña de Montjuïc. Un intenso año de extraordinarias actuaciones y vivencias flamencas empezaba. Cuentan que la niña Carmen, tras ser instruida sobre el protocolo real necesario para comunicarse con el monarca, antes de arrancarse a bailar, se dirigió a Alfonso XIII directamente y en vez de tratarlo de su majestad, soltó: “!Va para usted, Señor Rey!”

Fuentes consultadas para la elaboración de este artículo:

  1. El flamenco en la Barcelona de la exposición internacional 1929-1930. Montse Madridejos, Edicions Bellaterra, 2012
  2. Diversos artículos de Lluís Permanyer
  3. Sitio Poble Espanyol

Fotos

En la primera imagen, El Patio del Farollillo en 1929; en la segunda, el mismo espacio en la actualidad.

Agradecimientos

Gracias a Charo de la tienda ¡Ole qué Arte! y a la bailaora Conchi Carmona por posar para esta foto.

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